SIEGFRIED SCHRECK - POESÍAS
TRADUCIDAS AL ESPAÑOL
RIDE
Una vez sin apretar la velocidad,
solamente al pensarlo me siento
lijero,
los pájaros de la luz triste
abandonan la jaula
abierta
y el tiempo se pone maravilloso,
así dejadnos montar
en elefantes eléctricos,
mediante los ríos
a
otras orillas
sobre los alpes a Italia,
o hacia nuevos horizontes,
la vida ofrece
pasillos subterráneos
y miles de
ruidos,
el deber me reclama en vano,
ya estamos demasiado lejos,
detrás de nosotros cae el telón,
vencen las entradas
para el circo.
Siegfried Schreck 20.9.2001
Traducción en
español:
Sieglinde Mittner de
Medina
FATA MORGANA
Llovía estrellas doradas,
las ví caer,
la
suerte pegaba en mis dedos,
yo podía haber torcido el mundo.
Pasé por ciudades prohibidas,
ninguna casa sin cerrar,
era un viaje sin fin,
cambié diez veces el caballo.
Y a Casablanca todavía era lejos,
y entremedio una
eternidad.
Fata,
Fata Morgana,
espejos brillantes
en arena
ardiente.
Fata,
Fata Morgana,
engano perfecto,
tantas
cosas sin entender.
Restregando la arena
de los ojos
y ví la mujer
velada,
me dió senas con sus miradas,
ella conocía
exactamente
el desierto.
Con sus besos me dió
de beber,
y después me
cogió
de la mano,
caminamos al fin del círculo,
ahí me abandonó y desapereció.
Mucho tiempo me quedé mirándola,
todo pareció
tan extrano e imaginario.
Fata,
Fata Morgana,
espejos brillantes
en arena
ardiente.
Fata,
Fata Morgana,
engano perfecto,
tantas
cosas que no entendí.
Siegfried Schreck - 6.3.98
Traducción en español:
Sieglinde Mittner de Medina
LLEVAMOS EN NOSOTROS
EL MAR
Amigo,
porqué no vamos
un trozo alejado
de los caminos
firmes,
porqué no dejamos
piel y huesos
y otros
disgustos
lejos detrás de nosotros?
Porque ya desde mucho
apagó
lo que en otros tiempos
lucía en nuestros ojos,
porque suenos fracasaron
e
incrustaron,
porque nuestras raíces
empiezan a pudrir
y
porque de nosotros
llegó a ser
lo que somos hoy:
Ratones metidos
en la propia ratonera.
Quizás llevamos en nosotros
el mar
y no lo sabemos,
lo vamos a ver,
lo más tardar,
cuando hemos aplanado
los montes
delante de nosotros,
notamos un ruido susurrante
en los oídos.
Siegfried Schreck - 1987
Traducción en español:
Sieglinde Mittner de Medina
VOLVIENDO A LA
PETRIFICACION
Desde tu despedida
la voz en la vela
quema contínuamente
en la ventana.
Certeza dió alimento
a la llama
que tú vinieses
un día
y llamas en la
puerta
pesada
de piedra.
La mujer anciana,
la reconoces?
Cuéntale de tu vida
mientras que ella
apaga la vela,
que llamó tu nombre.
Esto es
tu paso atrás,
quítate tu carne
como un abrigo
y sea bienvenido,
tú no eres un forastero.
A tu madre,
la piedra gris arrugada
te han devuelto.
Siegfried Schreck - 1987
Traducción en español:
Sieglinde Mittner de Medina
La luz olvidada
Hundida en el mar,
veloz cual plomada,
a las dos de la
tarde,
fué la luz ahogada.
Salieron los barcos,
en son de salvarla,
lanzaron las
redes,
resonaron cadenas.
A todos los barcos
faltóles la suerte.
Amenazados
volvieron
por graves tormentas.
Aurora en tinieblas
esperando la luz.
Es incomprensible
el día nocturno.
En copa de brillo lunar,
un último trago oscuro.
Para olvidar, olvidar
la luz, hundida.
+++
Siegfried Schreck - 4.5.87
Traducción en español:
Laly Ivars Portabella
Barcelona
Apuntes en la Niebla
Claridad en visión
extraña el paisaje.
Desatiende enseres perenes
atados en lugares de siempre.
Cuan erradas carreras
avante y atrás,
que desprecio
hogar, maleza,
árbol y camino.
Negada expresión :
Conozco el camino,
acaso veraz
rozado
con más que el cuero ?
Del día al otro
marcaré el sendero
si no es
una espina
perforando el calzado
ocurra tal vez
que ni la
perciba.
He mucho prefundas
indagaciones.
En preparación :
Para escribir la niebla.
Siegfried Schreck 1987
Traducción en español:
Laly Ivars Portabella
Barcelona
Y yo espero al viento
Esperar,
siempre esperar,
tanto tiempo se ha perdido ya,
tengo un bote y una vela,
y tengo un plan.
Ansiedad,
tengo ansiedad,
mi hogar es la playa,
y por
mis dedos se cuela
sin pausa la fína arena.
Hora tras hora,
que en vano transcurren,
y yo espero al
viento.
A la deriva,
simplemente a la deriva,
como lo establece el
destino,
libre en los siete mares,
sueno, que no acepta fínal.
Esperar,
siempre esperar,
el cual por juego con la
paciencia,
pierdo por mi tardanza,
es todo mi culpa.
Hora tras hora,
que en vano transcurren,
y yo espero al
viento.
Vela,
tu mi vela,
cuelgas fatigada del mástil
pues las horas se hicieron años,
tus colores se palidecieron.
Siegfried Schreck 1987
Traducción en español:
Gloria Isabel Pedroza Labin
-
Guatemala -
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